A Marat, y su autoexigencia soviética
- E.T.

- 25 ene 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 25 feb 2025

Marat es un ex militar ruso, reconvertido en gestor. Marat tenía las cicatrices del ejército, pero también la rectitud y nobleza de quien ha luchado por su vida más de una vez. Tenía una presencia y seguridad de quien se ha curtido en circunstancias infinitamente más duras que eso que tu y yo llamamos problemas.
Nos acompañó como guía, y amigo, en un viaje emocionante, difícil y que seguramente haya sido el viaje más importante de nuestras vidas. Mi mujer y yo siempre hemos recordado a Marat con un cariño especial y una gratitud infinita.
Su nombre aún nos recuerda días de emociones y experiencias vitales. Y yo sigo teniendo la sensación de que estoy en deuda con él. Nos enseñó a entender cosas, sitios, formas de pensar y nos enseñó el orgullo profundo por su país a pesar de todo lo malo que ocurría a su alrededor y no estar en absoluto de acuerdo con ello.
Marat hablaba con tono grave un castellano perfecto, académico, casi antiguo. Aprendido por pura inquietud y disciplina. Seguramente de libros clásicos, de otra generación, que le daban un aire distinguido a muchas de sus expresiones. Resultab inquietante y admirable por igual.
Marat me contó que se duchaba todos los días del año con agua fría, fuera invierno o verano, para recordar que estaba vivo. Que viajaba cada año en tren a Vladivostok en un trayecto de 11 días para ver a su hijo. Marat nos vio llorar y reír; y siempre estuvo firme, correcto y controlando que todo a nuestro alrededor estuviera bien.
De corazón, Marat, gracias. Donde quiera que estés, esta familia es una familia gracias a ti; y estamos en deuda contigo.



Comentarios