top of page

A Luis G. Canomanuel, y mi primera nómina.

  • Foto del escritor: E.T.
    E.T.
  • 12 ene 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 28 feb 2025

No suelo utilizar nombres propios en estos agradecimientos, porque no es imprescindible. No es la idea. No pretendo dar visibilidad o proyección con estos agradecimientos, pero en ocasiones creo que es necesario hacerlo.

 

Luis G. Canomanuel fue el primer jefe que tuve en mi vida y quien firmó mi primera nómina oficial que aún guardo. Aunque había hecho trabajos anteriores, nunca había tenido una tarjeta de visita, una mesa y una responsabilidad real.

 

Me entrevistó varias veces, me puso a prueba. Incluso me llevó a comer supongo que para ver si sabía coger un tenedor. Y finalmente me eligió. Luis era propietario de una agencia de Relaciones Públicas y me contrató como Jefe de Prensa para un proyecto de competición del motor.

 

Fueron años apasionantes para mí. Lo aprendía todo, porque no sabía nada. Intentaba estar a la altura en todo momento y situación. Y sobre todo intentaba no defraudarle. Yo escuchaba con interés todo cuanto quisiera decirme. De entre los muchos consejos recuerdo uno con especial nitidez. Supongo que mi cabeza era como hormigón fresco y aquello se quedó para siempre marcado.

 

Me dijo algo como: “Enrique, vas a trabajar en un entorno donde pasan muchas cosas. Coches de competición, público, circuitos, prensa, azafatas, música… es fácil distraerse y confundirse de objetivo. Quien mantiene la perspectiva en medio de toda esa parafernalia es quien prospera y a quien le van bien las cosas en este sector”.

 

Durante años e incluso hoy lo sigo recordando, aplicando y regalando a otros siempre que tengo ocasión. Es una premisa que me ha acompañado siempre. Durante muchos años después he estado involucrado en grandes proyectos de todo tipo, algunos muy vistosos, con grandes nombres propios, grandes presupuestos y ámbito global y me gusta pensar que no he perdido nunca la perspectiva. Y lo se porque he visto a quien la perdió y siempre me dio una mezcla de pena y decepción. Y por eso, y gracias a Luis, yo trabajo entre distracciones, pero no me distraigo.

 

Trabajé con él durante dos o tres años antes de saltar a otro proyecto y creo que conseguí no defraudarle.

 

Querido Luis, como primer Jefe que fuiste siento aún un gran agradecimiento y respeto por tu determinación y profesionalidad. Gracias por aquella primera oportunidad. Sin duda marcó la dirección en mi vida profesional. Un profesor de la universidad ya nos advirtió una vez: “podréis estudiar mas o menos, elegir una ruta u otra, pero nada marca más la carrera profesional que el primer trabajo que uno tiene”.

 

Yo tuve la suerte de que Luca Comunicación Corporativa fuera el primero y que tu fueras un gran primer jefe. Gracias, aquí sigo sin distraerme.



Comentarios


bottom of page